Enunciado del problema
Durante los viajes familiares, paseos y actividades al aire libre, una de las necesidades más comunes es mantener bebidas y alimentos frescos durante el trayecto y en el lugar de destino. Sin embargo, las soluciones actuales presentan limitaciones importantes: las neveras de icopor dependen del hielo, que se derrite rápidamente; las neveras eléctricas portátiles convencionales requieren conexión a la corriente del vehículo (12V) o a una toma de red eléctrica, lo que las hace dependientes de una infraestructura que no siempre está disponible en zonas rurales, carreteras o destinos alejados. Esto genera incomodidad, desperdicio de alimentos y, en algunos casos, riesgos para la salud.
La energía solar fotovoltaica representa una alternativa viable para resolver esta problemática, ya que permite generar electricidad de forma autónoma, especialmente durante los viajes diurnos en los que hay alta disponibilidad de radiación solar. No obstante, adaptar una nevera eléctrica portátil para que funcione con energía solar, almacene esa energía en una batería y también pueda conectarse a la red eléctrica cuando el sol no esté disponible, es un reto técnico que requiere investigación, diseño y pruebas.
Formulación del problema
¿De qué manera es posible adaptar una nevera eléctrica portátil para que funcione con un sistema de energía dual (panel solar fotovoltaico con almacenamiento en batería y conexión a red eléctrica), y cuál es el rendimiento térmico y energético de dicho sistema en condiciones similares a las de un viaje familiar?
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